¿Por qué un relámpago?

Editorial

Publicado el 2016-04-10
Compartir

 “Todo es en el relámpago y ardemos sin parar desde el principio en el hartazgo.”

Gonzalo Rojas

 

Pienso en esa pregunta –que es la que nos trae hoy hasta aquí– y agradezco al poeta chileno esa capacidad para entregarnos un verso que ilumina y resume lo que al resto de los mortales nos costaría todo un tratado: un torpe amasijo de palabras. Esa frase expresa con muy pocos recursos parte de lo que inspira el proyecto que les presentamos y les entregamos a los lectores como ofrenda:  la de este “campo de relámpagos”, un espacio para el análisis y la cultura visual.

Aquí hay algo más que un guiño, una cita, un homenaje a uno de los trabajos artísticos más desafiantes de nuestro pasado reciente, aquel por medio del cual Walter de Maria logró hacer comparecer y hacer presentes las potencias eléctricas de la naturaleza que se desencadenan en medio de la tormenta, haciendo que el paisaje nazca. El efecto conseguido con esta "obra" ha sido tan potente, complejo e ilimitado como el desierto en la que ésta se produjo, se produce o quizás se producirá mañana. Digamos entonces que en este proyecto también subyace el deseo de hacer comparecer una pequeña muestra de esa fuerza potenciadora y multiplicadora del significado, que nos arranque del hartazgo.

Pero más allá de la cita ¿por qué un relámpago? Quizás porque en nuestro mundo no existe otra circunstancia de la naturaleza que nos haga más conscientes del ojo: ese privilegiado dispositivo del conocimiento humano. Quizás también por ese fogonazo implícito en el pensamiento y en las imágenes que nos rodean y que se asocia a la potencia misma de las tormentas y que por un momento ilumina de manera fugaz la oscuridad que nos envuelve; que constelan cuando hacen red, al igual que los relámpagos se entretejen en el cielo. Y también, por qué no, por la “descarga” inmediata del acontecimiento del efecto lumínico que se nos figura la visión ubicua en tres tiempos: lo acontecido, lo que está aconteciendo y lo que nos espera más allá. El relámpago ilumina por un instante lo que hemos dejado atrás, pero también el sitio donde nos encontramos y el camino que habremos de seguir. Por ello intentamos entender la “memoria” no como la acción de traer algo ya sido, sino como momento de renovación que cobra sentido en ese presente suspendido del instante. Actos concebidos e imaginados en tanto construcciones del devenir que nos vive y nos hace vivir en el tiempo-ahora.

Gracias a ese expandirse en el tiempo, el relámpago irrumpe en el horizonte o en la pantalla de nuestro ordenador como el flash de una imagen que tan pronto se desvanece. Pero también cobra la forma del cristal, y así deviene también imagen dialéctica de la historia y del momento que habitamos. La suma de dichos conocimientos en el instante se multiplican en innumerables líneas de fuga. Sin embargo, al regresar como un texto o una imagen, lo acontecido entra irremediablemente en el recuerdo. El devenir del hombre está unido al de la cultura y para que todos esos instantes comparezcan para ser “leídos”, pensados y analizados con ese espíritu –que llamaremos crítico– deberán haber sido puestos sobre el común denominador de la producción simbólica –o si se prefiere de la cultura–; para, más tarde, ser ofrecidos al lector. En esa entrega el texto y/o la imagen persiguen una forma que también puede ser la del relámpago que ilumina a la vez que ciega. Y que en ese tránsito de lo desconocido a lo conocido irrumpen para cuestionar y “hacer productivos” diversos “campos” de saber.

Somos conscientes de donde venimos y con esa certeza nos entregamos a la única apuesta que nos queda: seguir adelante con la aventura de hacer posible ese ejercicio del pensar sobre las producciones culturales, sabiéndonos irremediablemente inmersos en un mar incertidumbres de lo porvenir, pero con la consciencia y el entusiasmo de llevar a cabo esa tarea y de compartirla.

En ese sentido Campo de relámpagos nace, por un lado, con la intención de dar continuidad a Salonkritik, un proyecto crítico de entrecruces disciplinarios que muchos de vosotros conocisteis y seguisteis a lo largo muchos años; y, por otro, con el ánimo de seguir un camino propio, para explorar otros formatos y otros géneros que los mismos cambios que están produciéndose en nuestra cultura nos exigen. Es así que además de la conocida sección de análisis de la imagen y de reflexión sobre las producciones y las políticas culturales por medio de la escritura que aquí hemos llamado "Crítica & Reviews", sumamos “Máquinas de visión”, un espacio que persigue ofrecer a los lectores la posibilidad de asomarse al trabajo crítico que también hacen los artistas y los productores de imágenes.

De manera que en estos campos ya para siempre expandidos, en este desierto interconectado en el que habitamos y en el que se han convertido las múltiples pantallas a nuestro alrededor, las metáforas del relámpago asociadas a la luz del pensamiento, a la imagen, pero también al estruendo y al clamor cobran mayor fuerza, mayor sentido en el intento de construir un espacio para el pensamiento, para la imagen así como para el goce que supone el trabajo de la autoelucidación.

Agradecemos, al igual que el relámpago, en tres tiempos –por aquello que fue, aquello que es y aquello que será– a todas las personas implicadas en la posibilidad de estas publicaciones y estos envíos. Gracias a los escritores, a los artistas y a todos los colaboradores que irán sumándose, pero sobre todo gracias a la comunidad de lectores que nos animaron a seguir, nos animan y que esperamos nos sigan animando.

 

 

Comunidad

Espacio de reflexión y opinión comprometido con la realidad cultural que a veces se torna compleja. En este espacio habrá textos de opinión, así como un lugar para dar difusión a cartas de adhesión y manifiestos que consideremos importantes y oportunos para apoyar a la comunidad cultural a la que pertenecemos.

C_Archivo