El corazón

Keila Alaver

El corazón (2013) de la artista Keila Alaver (Londrina, 1970) es el octavo trabajo de la serie de cortos presentado en el ciclo que expone, subraya y problematiza la relación entre imagen en movimiento y texto. Las dos últimas entregas: Lectura rítmica y Pork Shank Stew remitían a la musicalidad de lo textual a través de dos lenguajes, uno festivo, sonoro y melódico, el otro estricto, silente y rítmico. 

En cambio, en el trabajo que presentamos hoy, la presencia del texto es anecdótica y lo que cobra importancia es el libro como tal y la lectura que se logra al pasar las hojas con dibujos y al ser espectadores de cómo se rebana un corazón, sin emociones. Como una risa contenida, este corto juega en poco más de un minuto con varios significados y varios hechos contrastados: ruptura, fluidez, corte, frialdad, violencia, delicadeza, repetición, trabajo. Surgen entonces las preguntas derivadas de una lectura metafórica: ¿cuánto tardamos en abrir y rebanar un corazón? ¿Se abre y se cierra el corazón como un libro? Lo que surge al observar cada una de las partes que forman la secuencia lineal es pura especulación. Así como, pura evocación al percibir las huellas de una estética y un impulso hacia lo táctil olvidado: lo corpóreo, las láminas, lo manual, la superposición física de la transparencia, los materiales y su sonido, el siglo pasado en el que las “capas” o layers  hacían bulto, se yuxtaponían y reinaba el gramo en vez del byte.

Keila Alaver utilizó libros de anatomía publicados entre 1920 y 1950 para hacer las piezas de su exposición Corpo Mobília (1), en la que presentó el vídeo-libro El corazón, junto a un grupo de esculturas y sobre una pintura mural que cubría el espacio expositivo con tramas de alvéolos pulmonares. Alaver es una artista constructora, manual, de herramientas y de acciones. Lo importante en El corazón es el “toque” del órgano, del músculo "contenedor del amor" y la acción sobre él, la disección, la posibilidad de abrirlo y rebanarlo con un gran cuchillo empuñado, con la destreza de alguien entrenado, de quien trabaja con el cuerpo. El hecho de “tocar” y “hacer” anteceden a las lógicas del montaje audiovisual y del discurso. Lo que domina es el curso de una acción que se presenta, esculpir, deconstruir y construir un libro atendiendo a las tres partes indispensables de una historia: comienzo, desarrollo y final, como bien señalaba el profesor de literatura en la película Storytelling de Todd Solondz,(2).  

En el camino entre la apertura, el corte, el cierre y el abandono de la herramienta, se nos cruza la pregunta: ¿Acaso Alaver estará hablando del artista como un trabajador que separa hojas de sentido, que despliega capas de lo acontecido, que se enfrenta a los materiales con el cuerpo? De manera tangencial lo podemos intuir cuando traducimos el título de su exposición, Cuerpo mueble: cuerpo como cosa diseñada para guardar o desplegar, organizar, con piezas cortadas y unidas en su estructura, cuerpo como lugar de vida y de trabajo, de reposo, de amor, de despliegue. Cuerpo como naturaleza transformada en cosa. 

El corazón de Keila Alaver es un libro pero, también, una pieza efímera y una acción que se repite, es hacer todos los días el mismo trabajo y desgajar los sentidos de los materiales: separar el corazón metafórico del corazón anatómico. La cámara fija nos advierte del registro de una acción, de algo que se cocina de un golpe, en caliente. No se corta la película para montarla, se corta el corazón para que la película que es ojo, lo vea. De pronto aparecen, aunque no sean obligadas, algunas referencias ineludibles de la cultura visual, como el ojo cortado en Un perro andaluz de Luis Buñuel y las formas de presentar las herramientas de cocina de Martha Rosler en Semiotics of the Kitchen.

Keila Alaver es una escultora, costurera, que corta y cose, pica y pega materiales que toma del contexto. En su última exposición individual en el Museu de Porreres, titulada Tô Bege, vimos la transformación de materiales populares y paisajes mallorquines en piezas y objetos, como trajes y muebles que han mutado, mostrando su origen y su transformación. Así como El corazón aquí, que se hace y deshace en una lectura con cuchillo.

* Texto Ángela Bonadíes.

Notas

(1) https://www.galeriavermelho.com.br/exposicao/6440/keila-alaver-corpo-mobília

(2) https://www.imdb.com/title/tt0250081/