Vu par télévision*

Andrés Duque

Visto por televisión (Vu par télévision) del cineasta hispano-venezolano Andrés Duque (Caracas, Venezuela, 1972), es la segunda pieza del nuevo ciclo de Máquinas de visión, que pone especial atención en trabajos relacionados con la estructura del lenguaje cinematográfico y las posibilidades del montaje. Andrés Duque ha realizado, entre otras, las películas Iván Z (2004), Paralelo 10 (2005), La constelación Bartlebly (2007), Color perro que huye (2011), Ensayo final para utopía (2012) y Oleg y las raras artes (2016).

 

El filme que aquí presentamos es un collage que propone una primera y radical pregunta, ¿qué vemos cuando vemos? En esa interrogación podría empezar y terminar este texto, como una parada que abre paso al silencioso arrastre de la máquina cinematográfica, ese aparato constructor que Andrés Duque pone en acción a través de una pequeña abolladura, en la dudosa frontera entre documental y ficción.

 

En la página del cineasta (1) se le sitúa en “la periferia de la no-ficción española, con un fuerte carácter documental y ensayístico”, es decir, como un funámbulo que pasea por los márgenes de la realidad, sobre flexibles y peligrosas cuerdas que conectan y convocan en un mismo espacio, sin prejuicios, a la vanguardia, la telenovela, los anuncios, las artes visuales, el video-clip, el cine de autor. Duque sostiene la “cámara democrática” que William Eggleston nombró, la pone en movimiento y la deja caer, como cae el pequeño Grégory de La piel dura de Truffaut. El niño “a fait boum” y se levanta ileso. La cámara de Duque “hace pum”, desaparece y nos invita a la carcajada. Excéntrica y escondida nos ilumina.

 

En Visto por televisión Duque se vio envuelto en la fiebre de trabajar con material encontrado. “Me inventé pequeños trailers de películas ficticias: utilicé imágenes de TV latinoamericana y puse títulos que parodian algunos clásicos del cine de vanguardia” –cuenta. Leemos y vemos una tras otra esas parodias: Videogramas de un amor de Harun Farocki, Fuego en arcilla de José Val del Omar,  Kino-vela de Dziga Vertov, Famille-Image de Gilles Deleuze, Love ist… de Gustav Deutsch y Gilbert & George, Automutilación de Kurt Kren, Desire(t) de James Benning, Las medusas de Jean Painlevé y Tú iluminas mi vida de Nam June Paik.

 

Donde iba “revolución” ahora vemos “amor”, donde se levantaba Castilla leemos “arcilla”, una Kino-vela nos invita a cotillear por las orillas del cine-verdad, la imagen-familia desmonta toda teoría predeterminada de tiempo y movimiento, el amor ataca de nuevo y sustituye al “film” en el álbum repetitivo de Love its…, las medusas humanizadas muestran el comportamiento de los animales pensantes, los conflictos afectivos erosionan el lenguaje teórico y nos transportan al momento de la telenovela y sus siniestros argumentos, los juegos gráficos nos conducen al museo.

 

¿Qué vemos, entonces, cuando vemos esta pieza? ¿Una cadena de imágenes guiadas por un hilo musical y textual que corta como hojilla andaluza el cine-ojo, pero de otra manera?

 

Algo parece extraño y a la vez familiar. Los títulos, la música y las imágenes reivindican el poder del juego y de la risa, la capacidad de conectar con nuestra memoria infantil, el desenfado de quien borra las fronteras entre alta cultura y cultura popular, entre documento y ficción, entre medios digitales y analógicos, desde una alucinada y juguetona erudición.  Como Grégory, Andrés “a fait boum”.

 

En su construcción de sentido, Andrés Duque no solo juega con los tiempos, los medios, las referencias y las genealogías del cine, sino con sus contradicciones ideológicas, con las paradojas que fabrican los creadores. El afirma que “si algo había que reivindicar es que los autores y películas que parodio, en su mayoría, toman posición en contra de la industria del cine y/o el aburguesamiento del arte. Para ello trabajaron con materiales pobres, temáticas mundanas, produjeron sin dinero y de forma amateur. Sin embargo, con el paso de los años acabaron siendo absorbidos por el éxito y la legitimación de las instituciones.”

 

Por eso tiene sentido jugar con la idea de una Kino-vela, una sonora historia fabulada que parodia las contradicciones que encierran las posturas rígidas, enmarcada en un perverso melodrama. Iluminado por la tradición, pero no encandilado, da la impresión que Andrés Duque se coloca como un apasionado voyeur que mira a algunos de sus referentes por una rendija, mientras estos se dedican a practicar placeres prohibidos e impuros. El cinesias añade: “lo que me divirtió mucho al hacer este trabajo fue cómo de repente iban surgiendo “estilemas” o las formas propias de un autor, en imágenes tan ajenas como puede ser una telenovela venezolana.”

 

Podría parafrasear aquí aquella cita que escuché en boca de Joaquim Jordà, citando a Jean Luc Godard: el cine de ficción es un documental sobre los actores. En este caso, dándole una vuelta más a la tuerca, los actores de Visto por televisión son los propios cineastas, a los que Duque invita a participar a través de los títulos que parodia y las imágenes que les adjudica. Lo que le interesa es, como él señala, “afirmar el concepto de que el cine en el presente está ligado a una cultura del audiovisual que también incluye otros medios (TV, Youtube), que si bien se deben al cine, han desarrollado sus propias formas de narrar. Todo es cine y todo vale.”

 

Para Andrés Duque el collage es la única forma de quebrar la narrativa tradicional, de ofrecer nuevos modos de integrar imágenes distantes y consumirlas. No todos vemos lo mismo, sin duda, y el cineasta propone, a través de sus montajes, desmontar la norma con una sonrisa capciosa que derive en pensamiento. 

 

¿Qué vemos cuando vemos? Jonas Mekas podría responder: “las cámaras tienen su propia manera de ver, no tenéis porqué engañarlas”(2).

 

-------------------------

* Selección de obra y texto a cargo de Ángela Bonadies.

(1) http://www.andresduque.com

(2) Véase http://www.blogsandocs.com/?p=1032

OK_Logo Es Baluard 09 (sense marges).png

 

 

Publicado el 2017-10-28

Máquinas de visión

Sección "curada" en la que se presentan obras audiovisuales y con la que se busca activar el dispositivo propio de las imagen-movimiento. Las cuales por su condición técnica son las que mejor podemos "reproducir" y proponer al lector, manteniendo cierta fidelidad.