La Chambre* (1972)

Chantal Akerman

La chambre (La habitación) de la cineasta y artista belga Chantal Akerman (1950-2015) corresponde a la tercera entrega del ciclo de Máquinas de visión que comenzó con Vida de Artavazd Peleshyán. La chambre es un filme temprano, de 1972, una experiencia anterior a las películas que la colocaron en la vanguardia del cine de autor como Je, tu, il, elle (Yo, tú, él, ella) de 1974 y sobre todo Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles de 1975. 

En una entrevista de 2009 para The Criterion Collection (1), confesó que estaba sentada en los últimos asientos del cine junto a la actriz Delphine Seyrig cuando presentó Jeanne Dielman en Cannes. Desde esa retaguardia vio cómo la sala se iba vaciando, cómo las personas abandonaban sus asientos y cómo la paradoja se hizo presente: esta fue la película que la colocó en la primera fila del cine de autor. Acto seguido Jeanne Dielman fue solicitada en decenas de festivales y Chantal Akerman recorrió el mundo de la mano de Jeanne, la mujer, madre y viuda que se prostituyó. El año anterior Akerman había presentado Yo, tú, él, ella, un filme que se apega de manera perfecta a su título y convoca a cada uno de los artículos otorgándoles humanidad, siempre desde el lugar de Julie, encarnada por la propia Akerman. La película narra un viaje que culmina con el encuentro de Julie y su amiga (a quien podemos llamar "ella"), clímax literal de la película, que muestra una de las escenas de sexo más hermosas del cine. Paradoja de nuevo: Akerman jugó en toda su obra con la elipsis, suprimió información y construyó suspenso a través de la ausencia de secuencias explícitas, sin embargo, esta escena sexual no evade segmentos, se estira por más de once minutos como una lucha de contacto sin tregua y afinca el ojo en un hiperrealismo temporal que es también un manifiesto silencioso que parece susurrar: yo soy yo, Julie, Jeanne, Chantal, elijo mi vida, escojo mi sexo, elijo mi muerte. 

De La habitación existen dos versiones y aquí presentamos la primera. La pieza fue realizada en un único movimiento que nos muestra una pequeña estancia en 360 grados, por la rotación de la cámara en un trípode. Durante el recorrido podemos hacer inventario de lo que hay en el lugar. Una silla, una mesa con desayuno frente a una ventana, una tetera, la cocina, algo recostado que no se reconoce claramente, una cómoda, una mesa con manzanas al lado de la cama donde está ella, Chantal Akerman, que va asumiendo distintas posturas, sillas y escritorio, objetos en desorden, ropa interior colgada, el fregadero lleno, baldas, la puerta de la habitación, un perchero repleto y de nuevo la silla forrada en rojo que dio inicio al recorrido. ¿Viaje alrededor de mi habitación de Xavier de Maistre? ¿Qué referencias maneja la cineasta en un aparentemente simple vaivén de cámara?

La película comienza con un movimiento a contramano de las agujas del reloj, como quien lee un texto en hebreo. Primero dos vueltas de 360 grados completas y antes de la culminación de la tercera: cambio de sentido. Estos cambios se repetirán varias veces y con distintas temporalidades a lo largo de los diez minutos y pico. Cierto temblor en la cámara evidencia el movimiento de una mano: la de Babette Mangolte, directora franco-estadounidense que será su colaboradora durante años. 

Todo el proceso de La habitación queda expuesto en un plano que muestra, a primera vista, dos culturas de lectura: la hebrea de derecha a izquierda, con la que creció Akerman por el contacto con los rituales de sus abuelos judíos, y la de izquierda a derecha, la lectura occidental, amparada en el movimiento de las agujas del reloj. ¿Estaba Akerman jugando con la idea del tiempo? ¿Alguna evocación de la palabra contratiempo? Esta pequeña obra es una suerte de sucesión de preguntas para quien quiera leerlas, en un sentido y en otro. 

En la misma entrevista mencionada antes, Chantal Akerman hablaba de los rituales de la familia judía, cómo la repetición de algunos actos lograba la sensación de cierta "paz", pues mantiene la ansiedad a raya y se sitúa lejos de la necesidad de llenar las horas. La repetición de un hábito se muestra en muchas de las películas de Akerman: actos invisibles que ella hace visibles a través de sus personajes. Y no es distinto en La habitación, solo que aquí el hábito es más bien un movimiento en círculos viciosos entrecortados, en actos que se repiten y abandonan el ritual, inquietos, ansiosos. 

Es cierto que el lenguaje cinematográfico de Akerman deriva del "cine estructural", en particular del descubrimiento de Michael Snow (2) y su filme Back and Forth (1969), donde la cámara se mueve, tal como indica el título, de un lado a otro, apoyada en un trípode. También es cierto que, a partir de ese hallazgo, adoptó las estrategias estructurales y se apegó a una forma que le daba más importancia al "cómo hacer" que al "qué contar". Pero habría que agregar que Chantal Akerman marcó una diferencia a partir de sus filiaciones, elecciones y tradiciones, eso la llevó a construir imágenes sobre los afectos: personajes en crisis, en el medio de todo y nada, con una carga poética que los deja sin palabras. 

El plano continuo de La habitación nos permite pensar también en otras referencias. ¿La soga de Hitchcock? ¿El suspenso de lo que no va a pasar? ¿Una soga vanguardista, existencialista, una soga estructural, periférica, fuera de cuadro, donde lo peor que ocurre es que no ocurre nada? La historia no se detiene, da vueltas en un sentido y otro, toca distintos tiempos, sigue ahí, pasa y vuelve a pasar. La sensación es que este cortometraje podría ser sobre el día antes o el día después de algún gran evento o la imagen de un ángel de la historia tumbado y perezoso, devorando manzanas, esperando que algo suceda.

Esta entrega es un pequeño homenaje a la cineasta que murió en el año 2015, que armó equipos de filmación formados casi enteramente por mujeres, que habló de ella, de lo que conocía, que puso su piel en primera línea de fuego, que hizo de la invisibilidad la protagonista visible de su cine. 

 

* Selección de obra y texto a cargo de Ángela Bonadies.

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Referencias:

(1) https://www.criterion.com/current/posts/3733-chantal-akerman-1950-2015

(2) http://facets.org/blog/film_portal/la-chambre-akerman/